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Cicloturismo, una opción de viaje

By 12 junio, 2019 No Comments

Se acerca el verano y con él el período de vacaciones.
Muchos preparan sus vacaciones con bastante antelación a destinos con los que ya han soñado en algún momento de sus vidas; otros se dejan asesorar en una agencia de viajes y algunos otros se deciden por destinos que sus amistades han relatado en alguna ocasión. Así, la oferta es enorme y las posibilidades han aumentado en los últimos años complicando la decisión en ocasiones. Nosotros queremos hablarte de una opción que ha ido ganando adeptos en los últimos años en Europa, que poco a poco en España también se ha instalado y ya no es algo que unos pocos «locos maravillosos» se planteen: «El cicloturismo»

El cicloturismo para muchos aún está unido a rutas como la del camino de Santiago, o a las «Vías Verdes», rutas que transcurren en la antigua red ferroviaria que recorre el país de norte a sur y de este a oeste, dos mil setecientos kilómetros de antiguas vías de tren recuperadas para los cicloturistas y los senderistas.

Pero aunque veamos como ha ido aumentando el número de cicloturistas en Europa y por ende en nuestro país, hay gente que se lo planteó hace muchos años como opción para conocer un nuevo lugar, por eso queremos contarte el interesante viaje que dos conejeros Martín Martín y Gonzalo Rodríguez realizaron en los años noventa por Costa Rica.

Martín y Gonzalo son dos amigos que empezaron a hacer salidas en bicicleta los domingos, en cada una de ellas el recorrido se hacía más largo; pues no solo su forma física mejoraba, sino que cada vez se planteaban llegar más lejos, hacer más kilómetros; y así, poco a poco fue como tras un año de salidas decidieron hacer un viaje, el destino elegido fue Costa Rica, y también que la bicicleta sería su medio de transporte en el país. Previamente y como entrenamiento, hicieron la vuelta a la isla de Lanzarote en un solo día y Fuerteventura de norte a sur en también una sola jornada; sabían que hacer rutas largas les permitiría disfrutar mucho más del viaje y del país, pues así aumentaban el número de lugares visitados, el número de contactos humanos, el aprendizaje, la visión de todo un territorio famoso por sus riquezas naturales.

Salieron de Lanzarote con sus bicicletas metidas en una caja de cartón, no en esas maletas modernas en las que se transportan ahora, eran unas bicicletas sin amortiguación, sin muchos de los avances que tienen ahora y que las convierten en un medio de transporte aún más cómodo. Llevaban su equipaje cargado a la espalda en una mochila y no en alforjas.
Tras llegar a Costa Rica comenzaron el periplo, salieron desde la capital San José, con un mapa de papel y muchas ganas de conocer. Hay muchas cosas positivas que aporta un viaje en bicicleta, no sólo te permite conocer un lugar de otra forma, a nivel humano, culinario, cultural… sino que te brinda la oportunidad de ver cada metro de tu recorrido, pues la velocidad a la que te mueves lo hace posible, eso te hace disfrutar mucho más del paisaje, del aire, de los olores, los colores, todo está frente a ti y lo puedes sentir.  Es cierto que no todo era sencillo y agradable, la meteorología no ayudaba por momentos, pues llovía con mucha fuerza durante mucho tiempo haciendo en ocasiones muy difícil la continuidad del viaje, las duras subidas con la mochila colgada en la espalda tampoco eran fáciles,  o incluso tener que atravesar un río repleto de caimanes, porque el puente, que debía servir para el paso de un lado al otro, había sido arrastrado por las lluvias. Hay otras anécdotas más divertidas, como las de las noches que dormían detrás de algún bar donde tenían que compartir espacio con sapos o cangrejos o el encontrarse tan manchados de barro que casi no podían caminar.

Pero los momentos complicados se convierten en insignificantes en comparación con el balance de las cosas positivas que aporta un viaje en bicicleta,
Martín menciona que montar en bici es algo físico, pero que es mucho más importante el enfoque mental, es un vehículo de autosuperación, te permite hacer cosas que creías que no podías hacer y esa sensación positiva se refleja en otros planos de tu vida. Si además haces el viaje con amigos todo se hace más fácil, más llevadero, como si fuésemos parte de un engranaje donde una pieza ayuda a las otras a moverse.

Mil kilómetros en dieciséis días, un reto compartido de dos amigos, una aventura, momentos vividos que quedan para siempre en nuestra memoria.

El viaje de Martín y Gonzalo no se puede resumir en una noticia, pero queremos invitarte a viajar en bici, que veas que es posible y no sólo eso, sino que además es una gran oportunidad de hacer algo diferente.

La bicicleta es divertida, no importa la edad, no importa el entorno… Y es en ellas que recuperamos la sensación de libertad que nos da el pedaleo.

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